Ahora que la situación es difícil para el equipo y entrenador y se habla que el miércoles puede ser el último partido de XABI ALONSO, vamos a recordar hoy una situación pasada pero parecida.
nos trasladamos al 31 de marzo de 1982. Ese día el Madrid necesitaba remontar un marcador adverso en su casa en las semifinales de Copa. No era una gesta, porque se trataba solo de un 1-0. Lo que complicaba la misión de los blancos era el rival: la Real Sociedad. El equipo dirigido por Alberto Ormaetxea era el vigente campeón de Liga y volvería a serlo al finalizar esa temporada.
El 10 de marzo, en Atotxa, el equipo vasco había tomado ventaja gracias a un gol de Satrústegui pasada la hora de partido. A Chamartín llegó la Real con la mente puesta en un posible doblete. Sólida en la Liga, la Copa de Europa se le había escapado en la primera ronda, donde cayó ante los búlgaros del CSKA con un 1-0 y un 0-0.
Lo que era euforia en una Real que vivía los mejores momentos de su historia, en Madrid era una guerra intestina. El 17 de marzo, el equipo blanco había sido pasado a cuchillo en Kaiserslautern, en los cuartos de final de la Copa de la UEFA. El 2-0 logrado en el Bernabéu fue destrozado por los alemanes, que se impusieron por 5-0 en un partido que el Madrid terminó con solo ocho jugadores.
El domingo previo a la vuelta de las semifinales coperas, el Madrid perdió 1-0 en Las Palmas. La situación se hizo tan insostenible que Luis de Carlos, presidente blanco, decidió que la continuidad de Vujadin Boskov en el banquillo era inviable. La feroz pelea por el título entre la Real Sociedad, el Madrid y el Barcelona se veía alterada en Chamartín por la tensión que se vivía en e estadio.

Vujadin Boskov
El día 30, a horas de recibir a la Real, el Madrid cambió de entrenador. “Me dijo el presidente que, si quería dimitir, podía dimitir”, explicó Boskov sobre una charla en la que De Carlos, más que sugerir, le rogó. El entrenador yugoslavo se despidió en el vestuario sin poder contener el llanto. Solo horas después, con Luis Molowny en el banquillo y la decisión de fichar a Di Stéfano para la temporada siguiente, se jugaba la vuelta de las semifinales de Copa.Al llegar al último minuto, el 0-0 clasificaba a la Real, que, sobre todo en la primera parte, había malgastado un buen puñado de ocasiones claras. López Ufarte perdió un balón a la salida de una contra, y la jugada acabó con gol de Juanito. Prórroga, penaltis y, en el sexto, Murillo falló e Ito clasificó al Madrid. La final fue ante el Sporting, en Valladolid, con título para los blancos.