CAPITULO III. TITULARES PERO NO INTOCABLES

“Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Proverbio africano.

La temporada ha terminado. Tras el paso de JULEN LOPETEGUI, y SANTIAGO SOLARI, sin más pena que gloria, desde el mes de Marzo, y por primera vez en varios años, el Madrid se encontró sin posibilidad de luchar por ninguno de los títulos posibles. Y con un tercer entrenador, ZIDANE, quien desde el punto de vista de los resultados, no ha añadido nada relevante. Los madridistas andamos perdidos.

Siguiendo la filosofía de este blog, no se pretende hacer una crítica general de la temporada; ya existen muchos gurús que han llegado a sus conclusiones, y han dado las recetas para el futuro.

Vamos a intentar ir un poco más allá. Y en esa búsqueda, me gustaría detenerme, en un hecho que considero relevante, que se viene produciendo desde hace bastante tiempo, y que deberíamos atajar, pues en caso contrario, va a reproducirse en las próximas generaciones de jugadores, pues los malos hábitos por desgracia, tienden a reproducirse de forma más rápida que los buenos.

El título de este capítulo ya os habrá dado la pista. Actualmente, con el sistema de competición que tenemos, donde en una buena temporada los internacionales pueden llegar a jugar más de 60 partido al año, resulta obvio que tener una plantilla amplia y de garantías, resulta fundamental para lograr éxitos. Veáse la temporada 2017-18, donde se consiguió un histórico doblete que no se producía desde 1958, y donde todos recordaremos la utilización amplia de la plantilla que realizó el entrenador, ZINEDINE ZIDANE. No basta con tener varias estrellas, sino una autentica plantilla, con al menos 16 o 17 jugadores titulares.

Y cuando digo 16 o 17 titulares, no excluyo el que exista un equipo base que sea el que habitualmente juegue, de forma que exista una alineación más o menos estable, pero donde las rotaciones, o como queramos llamarlo, se produzcan entre esos 16 o 17 jugadores, única vía de aspirar con garantías a ganar títulos.

Y aquí es donde radica el problema. En el fútbol actual, no solo en el Real Madrid, por parte de los jugadores se mantiene una mentalidad, donde, o eres titular o eres suplente, de forma que existen determinados jugadores, que si bien merecen el calificativo de estrellas, ello les lleva a elevar esa condición de “estrellas” a la condición de “intocables”, de forma que, si bien esos jugadores (todos tenemos en mente algunos nombres), es claro que han de jugar una hipotética semifinal o final de la Champions, en cambio, no asumen que puede haber partidos, (y no solo los octavos de final de la Copa del Rey), que pueden perderse, para evitar una merma física en el jugador, que le haga llegar literalmente fundido al final de temporada.

Debería asumirse con naturalidad, que los llamados ”jugadores estrella”, se perdieran, por poner un ejemplo, un partido a 5 jornadas del final de temporada (jugándonos la Liga), en Valencia o Sevilla, si en ese tramo de temporada, también estamos inmersos en semifinales de Champions, porque deberíamos asumir los madridistas que debe haber, en una plantilla como la del Real Madrid, otros 5 o 6 jugadores, también titulares, pero no “estrellas” que están también capacitados para jugar esos partidos y ganarlos.

Pero si el jugador, además de considerarse “estrella”, se considera intocable, en ese hipotético partido que hemos puesto de ejemplo, faltando 5 jornadas, no vería con buenos ojos, ni aceptaría de buen grado, no jugar ese día. ¿Porqué? Por la sencilla razón de que esos jugadores “estrella”, no solo se consideran titulares, que lo son, sino INTOCABLES, y no asumen que ante un partido grande, puedan estar en el banquillo, aunque a los tres días, tengan otro partido más grande, para no ver mermado su nivel físico.

Por encima de los jugadores, por muy buenos que sean, está el EQUIPO, y esta ecuación no debería ser alterada, pues desde el momento en que se produce la alteración, esto es, cuando los jugadores son los que están por encima del EQUIPO, más temprano que tarde, los fracasos llegan.

Debemos los madridistas y jugadores asumir que, mientras el sistema de competición sea el actual, y la acumulación de partidos se siga produciendo, la necesidad de que los grandes jugadores asuman que deben descansar más, y perderse más partidos que los que desearían, resulta indispensable para que el éxito del equipo pueda llegar.

Por todo ello: Titulares SI, Intocables NO.

Solo existe un intocable: EL EQUIPO.

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